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Data del año 1.807 la reconstrucción de esta Parada de Postas o Posada de Caminos, Aunque poco tiempo la dejaron en pie, con la retirada de los franceses y debido a las bajas tan enormes que tuvieron sus tropas en Alcobendas y San Sebastián de los Reyes, el General Napoleon mando bombardear todo lo que fueran dejando sus hombres en su huida a Francia. El Molar no se salvo, ni tampoco sus casas. De esta Posada recién reconstruida, solo dejan parte de su fachada principal y una ventana que aun hoy conserva como un preciado tesoro de aquella vieja posada. Pero los años pasaron y aquella vieja fachada se volvió a reconstruir, como otra nueva posada , y ya, en el año 1.873 Antonio Olivares Mateos, hijo de Pascual Olivares, observando el auge y la afluencia que el pueblo de El Molar en aquellos años tomaba, emprendió su gran labor en la restauración, cambiando de Posada a Casa de Comidas y Fonda. Sus principales clientes surgen entre los famosos “CARRASCOS” (así se conocían en el pueblo a los bañistas que acudían al Balneario de la Fuente del Toro a tomar sus aguas medicinales) que junto con los viajeros de la parada de coches de caballos ( Madrid – Riaza ), llenaban a diario alojamientos, comedores y demás dependencias. En el año 1.915 ya como CASA OLIVARES surgen para esta Fonda unos nuevos impulsores, son el hijo de Antonio, Narciso y su esposa Evarista, a la que pronto se la empieza a conocer por su gran arte culinario, por sus afamados guisos caseros, y sobre todo por sus exquisitas perdices, tanto estofadas como escabechadas, como reflejan las notas de aquellos años: a 2.50 ptas. el macho, a 2.00 ptas. la hembra y el pollo de perdiz a 1.5 ptas. Las perdices eran famosas mundialmente, ya que los visitantes de las aguas medicinales y los primeros viajeros de la Castellana, o los vehículos a motor que se empezaban a ver en la carretera, paraban a repostar gasolina que aquí en uno de los primeros surtidores de la Nacional I se servia, al irse a sus ciudades o países de origen, se las llevaban como regalo para sus familiares y amigos. Los guisos de la Caldereta de Cordero, como los Conejos en Salsa, fueron famosos, pero mas, esa gran receta que continuaron de Antonio, que en el año 1.886 escribe en su libro de recetas de cocina, y que hoy en dia podemos degustar en esta Casa, las Judías con Perdiz o con Liebre. Van pasando los años, y el dia 11 de Junio de 1.942, a la muerte de su padre, surge el verdadero motor de Casa Olivares. FERNANDO OLIVARES que en colaboración con su madre EVARISTA, inauguran en el año 1.944 su Pista – Jardín Casa Olivares, siendo su primer gran éxito, tanto por sus comidas, como por sus bailes con orquesta y sus proyecciones de las primeras películas de Cine. Sus Asados empiezan a ser ya famosos. Allá por los años 50, la fama es imparable, cuando en El Molar se rueda la película de Alejandro Magno, en el año 1.955, la comida preferida, tanto de la dirección como de los principales actores eran las exquisitas judías de la Tía Evarista (por ese nombre ya conocida) y sus suculentas y famosas patas de cordero asado, regado todos ellos con los buenisimos VINOS DE EL MOLAR. Aquellos años fueron muy prósperos para la Casa Olivares y como no para el pueblo de El Molar. El productor americano Samuel Bronston y sus hombres de confianza, establecieron en Casa Olivares su cuartel general para el rodaje de películas, siendo Fernando uno de sus mas cercanos colaboradores con la contratación de extras con días de 6.000 personas en el rodaje. En esta casa se podía ver a los mas famosos actores de Hollywood alternando en sus barras con los vecinos de El Molar, comiendo en sus comedores y bailando al son de las mejores orquestas en sus terrazas las canciones del momento. En esta historia no podía faltar un gran cliente y amigo de esta casa, el director de cine español, Rafael Gil, que el final de sus películas las celebraba siempre aquí, con su amigo Fernando.
En estos momentos la quinta y sexta generación, se fraguan en estas viejas paredes. Antonio y Mary, su esposa, regentan en este momento la Casa Olivares ayudados por el patriarca de la Familia, Fernando. No pueden faltar sus nietos Sandra, Fernando y Antonio de su lado, que aun jóvenes colaboran en la dirección del Hostal, recientemente reformado, y en ese famoso “El Bodegón de Olivares“, bodega y cuevas típicas de El Molar, ahora rehabilitadas con gran interés turístico y deleite para el paladar. Tanto Antonio como Mary como sus hijos, siguen los consejos y enseñanzas de sus antepasados, teniendo ya en sus manos la escuela del buen saber y la maestría de la Familia, continúan la lección aprendida del hombre que dio el empuje a esta casa, Fernando, el cual enseño a su hijo y ahora a sus nietos, las tareas del horno y de la cocina, y como no su asignatura principal, el trato al cliente, siendo esta una materia en la que tiene Matricula de Honor. Con esto se asegura la tradición familiar con la que Casa Olivares se ha caracterizado toda la vida.....
ienvenidos a la web de CASA OLIVARES, establecimiento hostelero ubicado en localidad madrileña de El Molar especializado en prestar un esmerado servicio de restauración y la celebración de todo tipo de eventos. Empresa familiar fundada en 1807.
Esta web es un nuevo servicio acorde con los nuevos tiempos para mejorar la calidad y agilizar la comunicación con nuestros clientes y con los que lo serán en un futuro próximo. No dude en reservar el establecimiento para ese día tan especial, reserve una mesa o simplemente visítenos, estamos seguros de que no se arrepentirá. Fieles a nuestra filosofía de trabajo, fruto de años de experiencia en este sector, siempre le ofrecemos una selección de platos elaborados con los mejores productos y las materias primas de mayor calidad, en un ambiente agradable donde disfrutará de la compañía de sus amigos, familia, compañeros en los días más especiales. |